lunes, 7 de abril de 2014

ENFERMEDADES DEL SISTEMA RESPIRATORIO


   

                                     ENFERMEDADES DEL SISTEMA RESPIRATORIO

Las infecciones respiratorias agudas (IRA) son padecimientos infecciosos de las vías respiratorias con evolución menor a 15 días y en ocasiones se convierten en neumonía. Las infecciones respiratorias agudas constituyen un importante problema de salud pública, pues resultan con la morbilidad más alta en el mundo.
La neumonía es la principal complicación de las IRAS, responsable de un número significativo de muertes.
Los factores predisponentes más importantes se relacionan con exposición ambiental, datos individuales y sociales:

¿Cuáles son los factores que las causan?

Ambientales

  • acción ambiental dentro o fuera del hogar.
  • Tabaquismo pasivo.
  • Deficiente ventilación de la vivienda.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Asistencia a lugares de concentración o públicos.
  • Contacto con personas enfermas de IRA.

Individuales

  • Edad. La frecuencia y gravedad son mayores en menores de un año.
  • Bajo peso al nacimiento.
  • Ausencia de lactancia materna.
  • Desnutrición.
  • Infecciones previas.
  • Esquema incompleto de vacunación.
  • Carencia de vitamina A.

Sociales

  • Hacinamiento.
  • Piso de tierra en la vivienda.

Agentes causales de las IRA

En los menores de 5 años, el 95% de los casos de IRA son de origen viral, a las complicaciones otitis media y neumonía se agrega la etiología bacteriana.

Asma

El asma es una enfermedad del aparato respiratorio.
El aparato respiratorio está formado por las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios principales y los pulmones y es un conjunto de órganos cuya función es conducir el gas necesario para vivir (oxígeno) hasta la sangre y eliminar al exterior del cuerpo el gas nocivo (anhídrido carbónico) producido por cada célula del organismo.


 En la inspiración, el aire entra por la nariz y llega a los pulmones atravesando las grandes vías aéreas que los comunican. Dentro de los pulmones, el aire circula por los bronquios, conductos en forma de tubos que se dividen sucesivamente y se hacen cada vez más estrechos, los bronquiolos y finalmente llega a los alvéolos pulmonares, fondos de saco a modo de globos diminutos donde se produce el intercambio de los gases respiratorios. En el pulmón, el oxígeno del aire pasa desde los alvéolos hasta los glóbulos rojos de la sangre para ser transportado a todas las células del cuerpo y el anhídrido carbónico disuelto en la sangre difunde en sentido contrario hacia los alvéolos para ser expulsado al exterior durante la espiración. Los pulmones están formados por un tejido muy elástico, lo cual permite que el aire entre y salga de su interior con los movimientos respiratorios producidos gracias a la acción del diafragma (músculo localizado entre el tórax y el abdomen) y del resto de la musculatura respiratoria torácica. El asma es una enfermedad de los bronquios o vías aéreas situadas dentro de los pulmones.



Bronquitis

La bronquitis, es una inflamación de las vías aéreas bajas. Sucede cuando los bronquios, situados entre los pulmones, se inflaman a causa de una infección o por alguna otra causa. Según su duración y etiología, se distingue entre bronquitis aguda, de corta duración, y bronquitis crónica, de larga duración y con recidivas frecuentes.
Sintomatología
Los síntomas incluyen:
  • Tos con mucosidad, a veces sanguinolenta. Si el moco de la bronquitis es verde amarillento y va acompañada de fiebre, lo más probable es que haya infección bacteriana.
  • Inflamación de los bronquios (ramificaciones de las vías aéreas entre la tráquea y los pulmones)
  • Inflamación (edema) de las paredes bronquiales.
  • Obstrucción de los alveolos.
  • Pitidos o sibilancias.
  • Burbujeo (referido al efecto sonoro que se aprecia cuando se ausculta al paciente con un estetoscopio)
  • Dificultad respiratoria.
  • Malestar general
Monografias.com
En la bronquitis crónica, también pueden presentarse los siguientes síntomas:
  • Inflamación de tobillos, pies y piernas.
  • Coloración azulada de los labios provocados por los bajos niveles de oxígeno en sangre.
  • Propensión a sufrir infecciones respiratorias —como resfriados y gripe—.

Otitis

La otitis es la inflamación del oído. Según su localización anatómica se clasifican en otitis externa y otitis media.
La 'otitis externa' es la inflamación del conducto auditivo externo (CAE), debida generalmente a una causa infecciosa. La otitis externa de origen bacteriano se divide en cuatro tipos:
  • OE aguda circunscrita o forúnculo del conducto auditivo externo
  • OE aguda difusa
  • OE crónica
  • OE invasiva o maligna
La 'otitis media aguda se divide de forma práctica en Otitis media aguda no supurada y Otitis media aguda supurada, ambas son distintas fases de la misma enfermedad.
La otitis media crónica se divide de forma práctica en Otitis media crónica simple y Otitis media crónica colesteatomatosa.
La mala evolución de una otitis media puede producir progresión de la inflamación/infección hacia otros cuadros clínicos severos: Laberintitis, mastoiditis, parálisis facial, abscesos cerebrales y meningitis.
Causas
La causa más importante de la otitis media es la disfunción tubárica o el mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio, que es el conducto que comunica el oído medio con la rinofaringe. Otras posibles causas son la infección de la vía respiratoria alta, problemas alérgicos y trastornos de la función ciliar del epitelio respiratorio de la vía respiratoria alta. El deficiente funcionamiento de la trompa de Eustaquio muchas veces está relacionado con su obstrucción, que puede ser por motivos intrínsecos o extrínsecos. Habitualmente los motivos intrínsecos se deben a la inflamación de la mucosa de la trompa de Eustaquio por un problema infeccioso o alérgico. La obstrucción extrínseca, habitualmente de causa mecánica, es producida por una hipertrofia adenoidea (vegetaciones).
Los gérmenes que se detectan con más frecuencia en la otitis media aguda, son el Streptococcus pneumoniae, el Haemophylus influenzae y con menor frecuencia la Bramanella catarralis, el Streptococcus del grupo A y el Staphylococcus aureus. Además de las bacterias, también juegan un papel muy importante en la patogenia de la otitis media aguda los virus, siendo los más frecuentemente implicados el virus respiratorio sincitial, el virus influenzae, el virus parainfluenzae, adenovirus, rinovirus y enterovirus.
Síntomas de Otitis
En la forma aguda de la enfermedad existe dolor de oído (otalgia), fiebre, tinnitus e irritabilidad. Con menos frecuencia se puede presentar otorrea (supuración), vértigo y más raramente parálisis facial. En la otitis media crónica con efusión, la pérdida de audición puede ser el único síntoma.
La otitis media es una de las enfermedades más frecuentes de la infancia y una de las causas de pérdida de audición en los niños. Aproximadamente el 70% de los niños han tenido algún episodio de otitis media. La otitis media afecta a todos los grupos de edad pero es más frecuente en el período de edad comprendido entre los 0 y los 7 años. A partir de esta edad la incidencia disminuye.
Desde el punto de vista epidemiológico se han descrito distintos factores relacionados con una mayor incidencia de otitis media durante los meses de otoño e invierno. Asimismo, es más frecuente en los niños que acuden a centros escolares o que presentan alteraciones anatómicas en el área rinofaríngea como el paladar hendido o que padecen inmunodeficiencias congénitas adquiridas.
Tipos de Otitis
  • Otitis media aguda : Su causa más frecuente es el germen Streptococcus pneumoniae. Otros gérmenes que pueden estar implicados son: Haemophilus influenza, Moraxella catarrhalis. Se precede normalmente de una infección de vías aéreas altas durante varios días. Aparece súbitamente otalgia con fiebre, malestar general y pérdida de audición.En lactantes los síntomas se pueden ver limitados a irritabilidad, diarrea, vómitos o malestar general. El empleo de bastoncillos de uso domiciliario o instrumentos como agujas romas empujan con frecuencia la cara más al interior del conducto auditivo además de aumentar la posibilidad de traumatismo. Puede ser útil irrigar suavemente con suero con una jeringa el conducto auditivo y el empleo de productos de reblandecimiento del cerumen. El tratamiento consta de antibióticos por vía oral. De elección la Amoxicilina. En niños que han sido tratados recientemente con Amoxicilina o que viven en áreas con una incidencia elevada de resistencias producidas por betalactamasas sería de elección el amoxicilina clavulánico o una cefalosporina de segunda generación.